Gracias a “la oreja” prestada por el amigo Guille anoche, después de la más que agradable charla, me agarró la sensación de calma luego de la catarsis y se me fué el sueño. Eso quiere decir que estuve dormida todo el día.

A la salida pasé por el supermercado para comprar las Chocolinas, Casancrem y Dulce de leche para preparar la chocotorta del festejo que veníamos postergando.

Me ubiqué en la cola del super. Pié derecho sobre el cañito que une las 2 (dos) ruedas traseras del changuito, codos sobre el borde superior del mismo, mirada perdida. Casi, casi, casi me quedé dormida.

La mirada se me había perdido por donde están los premios del programa de fidelidad del supermercado. Reposeras, carpas, jabones, toallas, sales de baño y un sinfín de “chucherías”. Todo esto debajo de una sombrilla de playa para darle ambiente veraniego.

Un señor se acercó a mirar todo, calidad, cantidad de puntos necesarios para obtenerlos, colores, etc, etc, etc.

Yo miraba sin ver…sin prestar mucha atención, cuando, de pronto, un presentimiento me asaltó: lo que tiene arriba de la cabeza es peluca…y la está pasando MUY cerca de la sombrilla. En mi mente, como para distraerme, cantaba “que te clavo que te clavo la sombrilla”…y se clavó nomás. Uno de los palitos se enganchó en lo que sería la raya del peinado de la peluca. Y el señor se movió para ver el masajeador de pies. Y el gato no le acompañó el movimiento. Y el caballero no se dió cuenta al principio…pero alejado unos metros, o segundos según la unidad de medida que se use, la cabeza detectó la falta. La mano buscó el pelo y encontró la piel. Quería dejar de mirar, mas no podía. Yo lo veía de espaldas…creo que no se animaba a girar. Encontrar el gato extraviado era encontrar docenas de miradas sobre él. Con una maestría de bailarín de tangos, retrocedió sobre sus pasos y se acomodó debajo justo de esa especie de árbol que, a manera de frutos, ofrecía bisoñés.

Primer etapa de la prueba: superada…el cabello lo cubría nuevamente y casi en el lugar original, simplemente unos centímetros ladeado. El tema era como desprenderla de la sombrilla sin quedarse con la lona en una mano y los flecos en la otra.

Siempre intentando el disimulo, la mano sostenía, acomodaba y quería desprender. Demasiada aspiración me pareció. Para adelante, para atrás, leves movimientos, afortunadamente hubo desacople.

Yo, la gente de la cola de la caja rápida, la de Rapipago, la chica de seguridad, un repositor de Quilmes, la persona de seguridad y la encargada, respiramos con alivio. El señor desandó sus pasos y se fue a otro supermercado, creo, en éste ya no se podía quedar y suponemos no va a volver.

Se reanudó la actividad. La pícara cajera intento hacerme cómplice…me preguntó “viste lo que pasó?”. Apiadada contesté “no, estaba distraída”. Ambas supimos de mi mentira, pero no daba para tocar el tema.

A mitad de camino me agarró la típica tentación que no podía parar. Dejé la bolsa en el piso, me senté en la entrada de un edificio de la calle Austria y me reí sola, como aquella vez de la muñeca inflable con voz personalizada por el usuario.

Una vez, una amiga a quien agradezco la frase me dijo “a veces, me río con vos, pero a veces me río de vos…pero no siento que esté mal”. En este caso fue algo así, no creo que haya estado mal. Por suerte mi memoria es como los malos amigos: me abandona cuando más la necesito. Sé que no recordaré nunca más su cara y tranquilamente podré cruzármelo en la calle sin saber que ya había visto antes esa peluca…y no siempre sobre esa cabeza.

Como dijo Rabindranath Tagore: si lloras porque no puedes ver el sol, las lágrimas te impedirán ver las estrellas. Salí a la calle, buscá un tacho de basura y tirá el gato. No te lamentes por el cabello perdido, agradecé poder agacharte debajo de una carpa sin correr riesgos.

María, olvidando…
P/D2. El que busca un amigo sin defectos se queda sin amigos.
P/D3. Si cerráis la puerta a todos los errores, también la verdad se quedará fuera.
P/D4. Quien bien te quiere te hará llorar.
P/D5. Guille, gracias!!!!! Confirmé que no me lee, pero voy a hacer como que no me importa, te parece? 😉 No voy a perder la esperanza…
P/D6. Qué diría el viento si lo viera? jejeje…me gustó…años esperando el colectivo, la vida lo planta en la parada…si te borrás, no te olvides de todo lo que dejás…la ciudad, es la ciudad…un laberinto perdido por desentrañar…

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