Aprovechando las ofertas de fin de temporada, alguien me podría decir donde puedo conseguir un límite? Si, si, un límite. Necesito comprar uno y ponerlo YA.

Se acuerdan la década pasada cuando nos inundaron los Tamagochis? (Osaron llamarse “mascotas” virtuales). Bueno, ahora aparecen estos “no sé como llamarlos” que están a mitad de camino entre muñeco y robot. Las publicidades hablan de implante de ADN y demás “accesorios” que le darían vida o algo parecido. Un circuito imita latidos de corazón y un termómetro muestra la temperatura que tiene, para saber si hay que abrigarlo o quitarle la ropa. Pueden durar hasta 3 (tres) años.

Lo peor es que se venden como pan caliente. Al alcance de la mano de cualquier padre con un par de docenas de dólares, para que sus niños practiquen lo que es tener una mascota, con la diferencia que si se cansan de ésta, lo tiran y chau responsabilidad.

Y yo que creía que cuando nos daban una mascota era para enseñarnos justamente todo lo contrario…que nuestros viejos nos iban incorporando, de a poco, el concepto de que en la vida hay que asumir ciertos compromisos, que no todo es compro y tiro, que algunas veces nos toca ser un eslabón imprescindible de alguna cadena y que cuando otros dependen de nosotros debemos honrar ese lugar.

Hemos hablando oportunamente de los juegos…eso de “jugar a la mamá” no era otra cosa que ensayar nuestro instinto. Cuidábamos el muñeco como si tuviera vida. Bueno, y no sólo lo cuidábamos, no Tutu?

Hace unos años, casi de casualidad nos llegó una muñeca de la línea Xuxa. Cabello rubio, alta, delgada, ojos celestes y largas botas negras. Siendo yo la “bautizadora oficial”, recurrió a mí para saber como se llamaba la muñeca en cuestión. Justo en ese momento vi la publicidad de una novela con Andrea del Boca. Obviamente, cual sería el nombre? Perla. Fue difícil de pronunciar al principio. Sólo era Pela. Y a veces Pelita. Una tarde intentó enseñarle a obedecer. Se paró en el otro extremo del cuarto y le ordenó “Pela, miní cá”. Y Perla no se movió. Con más energía arrojó un “ti lije cá, Pela!!!”. Y Pela quieta. Con la misma mirada que Michael Douglas en “Un día de furia”, la levantó, la puso a la altura de su cara, la miró amenazante, la llevó al baño y le aplicó un correctivo. Perla nunca volvió a ser la que era. Se le desvió un ojo y empezaron sus problemas de cadera. Pero todo con un único objetivo: la educación.

Fueron grandes compañeras. Cuando el médico ordenó aplicarse un talco para evitar que la Varicela picara, sólo se aplicaba la niña si Perla probaba primero y demostraba que no dolía. Fueron cómplices muchas veces. La de las ideas raras era “Pela”. Convencía a mi Tutu para que comieran alfajores fuera de horario. Daba gusto verlas todas llenas de chocolate, se miraban al espejo y se metían solas en la pileta.

Perla ni tenía latidos, de hecho un ojo nunca se cerró del todo después de tanto correctivo, no tenía un sensor que mostrara la temperatura pero, en general, se vestía con ropa similar a la de la niña, y a veces coincidían los colores. Un año hasta se fueron juntas de vacaciones, aunque Perla no iba a la playa.

No pretendería jamás comprar este “genpets” con “Pelita”, sólo es un homenaje para quien compartió muchas siestas con mi Tutu y la tía, para quien cambiaba de canal cuando yo quería ver un noticiera y ellas quería ver los dibujitos, para quien hizo todo tipo de travesuras, para quien tomaba el jarabe primero demostrando que era rico, para la “amiga” de mi Tutu.

Voy a tratar de conseguir una foto para que vean lo linda que era…ni comparación con la lauchita de colores.

María, extrañando un poco a Perla…cuando cumplieron 10 (diez) años, se mudó para siempre a la casa de su amiga…

genpets.JPG

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La ví jugando frente a mí con su vestido a cuadrillé
cuando dejó caer de golpe su pañal sobre mis pies.
La plastimasa de regalo, y una Manón en cada mano
Así fue como yo me declaré: “Hola, Natalia, ¿cómo estás?
Llegó el momento de hablar, dejá de comerte los mocos, y escuchame de verdad.
Aunque yo estoy en pre-escolar y vos estés en el jardín
hay algo que yo te quiero decir: Quiero tenerte junto a mí
y desnudarnos a escondidas, cuando la “seño” no nos vea
te haré el amor en el arenero del Jardín.
Te besaré como nadie te ha besado hasta aquí.
Vamos a hablar con mis papás, vamos a hablar con tus papás,
ellos nos tienen que apoyar si nos queremos casar.
Y si nos dicen que no, total yo sé manejar, en mi triciclo veloz ambos podremos escapar”.
Pero el problema comenzó después de la “prueba de amor”,
a cada rato vomitaba y con frecuencia se mareaba.
Su cuerpo comenzó a cambiar y en unos meses engordó
y pensamos que era exceso de Manón.
Y una mañana en el Jardín ella gritaba de dolor.
Mientras la seño la atendía yo caminaba por el hall
fumando inquieto sin saber qué pasaría en salón.
De golpe escucho llantos y la puerta que se abrió.
“¡Es un varón! ¡Te felicito, Juan Manuel!”.
Me saludaban las maestras y yo que nada lo podía entender.
Cuando recordé esa mañana en que la arena la amé.
Vamos a hablar con mis papás, vamos a hablar con tus papás,
ellos nos tienen que apoyar si nos queremos casar.
Y si nos dicen que no, total yo sé manejar, en mi triciclo veloz ambos podremos escapar.
Vamos los tres a otro lugar para volver a empezar, rendiré libre pre-escolar y me pondré a trabajar.
Vos cuidarás del bebé, le cambiarás el pañal y le darás de mamar y, poco a poco, aprenderás
el oficio de ser mamá…

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