Domingo. A la tarde fui a visitar a mi madre. En la semana pasó por una verdulería del barrio en la que estaban descargando mangos. Esperó que los acomodaran y compró 1 (uno) para mí.

Raro para los que hemos vivido en provincia tener que comprar esa fruta que estamos acostumbrados “tomar sin consentimiento” de los vecinos que tienen esos árboles en sus patios. En éste caso, los árboles de mango se encontraban en el patio de la escuela Normal. Sé que el delito ya prescribió, pero no podría dar detalles…los he olvidado. Sé que alguna que otra siesta, no se de qué manera, entrábamos a los patios de la escuela Normal Mixta Doctor J. Alfredo Ferreyra provistos de una tacuara con un gancho en la punta y una bolsa. Alguno se trepaba, enganchaba y cortaba. Otros esquivábamos las fruta en su caída, los recogíamos y embolsábamos. Todo eso en un corto período de tiempo. Después todos al Correo. No es que los íbamos a sacar del condado en alguna encomienda, mis hermanas y yo vivíamos ahí.

En un silencio casi sepulcral subíamos a la terraza a disfrutar del botín. Jamás nadie confesó el delito…o por lo menos nunca me enteré, nunca recibimos castigo más que malestar estomacal si alguna fruta se encontraba en mal estado.

A modo de postre pelé el regalo de mi madre. Olí la cáscara, cerré los ojos y me vi montada en la bicicleta amarilla cargando una bolsa. Era más que “olor a mango”…era olor a travesura. Olor a siesta de verano.

Lo terminé de comer, la mitad en mi aparato digestivo, el 80% de las fibras entre mis dientes de adelante. Inevitable que eso pasara. Respecto del líquido, no se qué porcentaje, pero diría que gran cantidad terminó chorreando en la ropa, como siempre.

Cosa rara para nosotros en aquella época y lugar, concebir la idea de comprar fruta. ¿Para qué? En cualquier casa se encuentran naranjas, mandarinas, limas, limones, pomelos. En el patio del correo paltas. En lo de un vecino que no recuerdo el nombre, mamones. En la esquina del colegio, nísperos. Mangos en la normal. Sandía y melones en el fondo de la casa de Bordón. Choclos y calabazas en lo de mi hermana. Creo que lo único que se compraba en la verdulería eran bananas, duraznos, ciruelas y manzanas. El resto era todo de rapiña.

Cuando recién me mudé a la ciudad me extrañaba tener que ir por todo eso al supermercado, aunque lo que recuerdo con más asombro fue la primer vez que me mandaron a comprar “un kilo de tierra”. Me quedé esperando que mi madre se corrigiera. Evidentemente no quería que comprara eso. Pero me lo repitió…”comprame un kilo de tierra”. Y hoy la compro yo en el supermercado para mantener en condiciones a mi jazmín…pero sigue pareciéndome tan extraño como la compra de los acres en la Luna.

De querer comprar tierra, me compraría una hectárea, pensaba. Como vamos a comprarla de a kilo. La gente pudiente se hará descargar 2 (dos) quintales en el patio?

Cosas raras compra el citadino: rociador para las plantas, batidor para capuchino, piedritas sanitarias, recortes de fiambre, comida para peces, máquina para hacer pan, masajeador capilar para combatir el stress, alpargatas bordadas/pintadas, balanza de cocina, candado para bicicleta, jeringa mata cucarachas, té de frutas rojas, etc, etc, etc.

Cuanto progreso, no?

María, mirando a mi alrededor, casi con pena, pero sin vergüenza, me parece que soy citadina.

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Una canción diferente
Celeste Carballo.

Dame amor, dame tu corazón,
dame tiempo para respirar, está muriéndose el sol,
dame música para crear, una nueva canción…
Se abren espacios en el medio de la jungla,
son nuestras voces que se escuchan, juntas.
Dame amor,
que estoy de muy mal humor,
me revolqué por la realidad,
y ahora estoy destruída.
Necesito tu amor,
ya no me aguanto una mentira más,
yo con mi cuerpo de mujer,
te voy a dar la verdad…
Si todo el mundo vive haciéndonos la guerra,
yo necesito amor que me des tu paz,
necesito arrancar todo lo que me hiera,
necesito amor, necesito más, más libertad…
Necesito arrancar todo lo que me hiera,
necesito amor, necesito más,
necesito arrancar todo lo que me hiera,
necesito amor, necesito más, más libertad…
más libertad… más libertad…
más libertad…

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