Así deben ser los objetivos. El mío, para el 2007, es aprender a tocar la guitarra.

Esta mañana partí al local de Martín, por la calle Gurruchaga y, pasado el mediodía, soy la feliz poseedora de una guitarra criolla con funda impermeable y “aparatito” para afinarla.

A partir de ahora, en cualquier reunión, cuando pinta el bajón, la saco de su estuche y levanto el ánimo con clásicos como “Canción para mi muerte”, “Presente”, “Sólo le pido a Dios”, “Cuando empezamos a nacer”, “Zamba de mi esperanza” y demás canciones incluídas en los repertorios de los aficionados. Ojo, dije tocar la guitarra, nada más…no incluye cantar. Soy buena aceptando limitaciones…no Tutu? Para cantar la tengo a Vicky. juajuajua…seguí con el coro y el karaoke. Sofi, qué opinás? Yo toco y vos cantás?

De esta manera, puedo dejar de practicar los trucos de magia enseñados por Tamariz…ahora tengo otra cosa en qué ocupar mis dedos.

Mis recuerdos a la señora Catalina, mi primer profesora de guitarra en el pueblo. Iba obligada…cuando pude decidir sobre mi futuro…decidí no ir. No me arrepiento…siento que no era el momento.

María, intentando comprar el curso “Aprenda a tocar guitarra en una noche” que publican en Sprayette…
P/D. Manu, te prendés en esta? Conseguite una armónica…querés?
P/D2. Martín, mi vendedor de guitarras de confianza, fue quien le consiguió a Celeste Carballo la viola que hoy la acompaña. Vieron? No cualquiera, eh?

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