Nunca supe como llega la gente a un espacio como este. Los que me conocen, calculo, que poniendo nombre y apellido, pero los demás…como llegan?

A media mañana se cortó la luz en la oficina…calor…Plaza San Martín…picada con amigos…casi siesta en el escritorio…CASA!!!!! Tenía un día entre pegajoso y molesto…tirando a mosca de verano. Pero, de pronto, mejoró. Me vino a la mente otro cuento que le gustaba oir a mi sobri…si…si…ella…mi FAVORITA…de paso…que no queden dudas…sólo ELLA tiene derecho a ser mi favorita…no quiero tener problemas…todo claro Tutu? 😉

Un hombre vino muy temprano a presentarse en el palacio del profeta Salomón, con el rostro pálido y los labios descoloridos.

Salomón le preguntó:

“¿Por qué estás en ese estado?”

Y el hombre respondió:

“Azrael, el ángel de la muerte, me ha dirigido una mirada impresionante, llena de cólera. ;Manda al viento, por favor te lo suplico, que me lleve a la India para poner a salvo mi cuerpo y mi alma.”

Salomón mandó, pues, al viento que hiciera lo que pedía el hombre. Y, al día siguiente el profeta preguntó a Azrael:

“¿Por qué has echado una mirada tan inquietante a este hombre, que es un fiel? Le has causado tanto miedo que ha abandonado su patria.”

Azrael respondió:

“Ha interpretado mal esa mirada. No lo miré con cólera, sino con asombro. Dios, en efecto, me había ordenado que fuese a tomar su vida en la India y me dije: “¿Cómo podría, a menos que tuviese alas, trasladarse a la India?””

¿De quién huyes tú? ¿De ti mismo? Eso es algo imposible. Más vale poner uno su confianza en la verdad.

Me gustó la cyber-charla de hace un rato. El destino…

María, un tanto sorprendida…

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