Como muchacha de campo que soy, viendo sólo un rayito de luz a la mañana ya se si va a llover o va a hacer calor. El pequeño sol que entraba por ventana me cantó bajito: lluvia. Bueno sería hacer algo cuando escucho esas voces…pero no…para qué?

Hace unos cuantos años, creo, una vez mi madre me llamó para ver cómo estaba. Sin tener mucho para decir le contesté escuetamente: acá ando, pasada por agua, me agarró la lluvia en el centro.

Sin recordar los detalles, estoy segurísima, que no estaba tan mojada como dejé entrever…calculo que me había apenas humedecido…pero se me escapó una exageración.

Para la siguiente vez que me vió, me regaló un hermoso paraguas. De esos chiquitos que entran en la cartera – dice. Y si, entra en la cartera, se dobla todo, no tiene mucha personalidad frente a una tormenta. Ojo, y no digo que se amilane frente al zonda, sudestada, cudo o pampero…digo un paraguas que no resiste ni un ventilador de techo.

Siguiente lluvia, ante su pregunta de “cómo estás?”, cometí el segundo yerro…le conté la suerte que sufrió el paraguas…el vientito me lo arrebató y un 60, ramal Fleming, lo terminó de destrozar.

A partir de ese día, de cada viaje que hace con el centro de jubilados, me trae un paraguas como aquel. Igual de chiquito. Igual de débil. Igual de malo. Cruzó la frontera, fue a Paraguay y…qué me trajo? Un paraguas de Italia!!!! Digo, los italianos se caracterizan por hacer buenos paraguas? Creo que no…o me equivoco?

Del viaje de Merlo vinieron alpargatas. Asombrada comenté “no me trajiste paraguas”. Espontáneamente soltó un lamento diciendo “ves? yo sabía que me olvidaba de algo”.

Ojo, mamá no sólo regala paraguas, eh? También linternas. Estilo lápiz, para llavero, familiar y ahora, la NO-VE-DAD: linterna sin pilas…se carga cerrando y abriendo una manijita…un lujo. Sirvió bastante para indicar el camino al baño durante el apagón sufrido esta tarde. Lo peor? Me preguntaron si había sido scout de niña. No flaca, como diríamos en Esquina “ves a un pobre con mochila y le preguntás qué se robó”. Dejemos el prejuicio de lado, no fui scout, soy precavida. Llevo en el morral un costurero, un cable USB, un CD virgen, un par de pilas (AA y AAA), un uvasal, una buscapina, un alfiler, pañuelos descartables, azúcar, un anotador, un bolígrado, una crema para labios paspados, un rosario, la gotita, auriculares extra, el programa de Teatrísimo de Octubre, la guía Filcar de calles, un descongestivo, una cuchara, una billetera (vacía), un celular de repuesto, una fotocopia con cancions de misa para jóvenes (tiene Pescador de hombres, Iglesia Peregrina, Esta es la luz de Cristo o otros), gasas y una crema para quemaduras y NO SOY SCOUT…sólo estoy preparada. Y sabés que no miento, no?

María, agradecida a mi madre por sus regalos…;)
P/D. Me inhibe un poco saber que capaz leas esto…lo hablamos en terapia?

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