Creo que esta fue una de las mejores noticias de la semana…no porque fuera argentina…sino porque sé de la tarea que cumple en la sociedad y me fascinó la idea de premiar la tarea del corazón…como dijo alguien este semana “se consiguen las cosas a las que uno le pone el corazón”.

Natty Petrosino sigue siendo una de las mujeres más bellas que he visto. Hace unas décadas era modelo y actriz. Hoy es modelo de mujer. Su vida hizo un “click” y se dió cuenta que el sentido  pasaba por otro lugar…no sólo es exitoso quien fabrica el mejor jean…también deberíamos sentir que ser exitoso es levantarse cada mañana con ganas de hacer cosas.

El antes y el después en la vida de la singular dama llegó en forma de enfermedad grave en el oído…pero eso es sólo una anécdota.

Le van a dar 20 (veinte) mil Euros de premio…pero la historia de esta gran señora demuestra que nunca los necesitó para ayudar, no es una institución que maneja fondos, no es una fundación que ayuda, es sólo una mujer que cree.

Esta misma semana, escuché por ahí que este mundo está “invertido”. Creo que va a seguir tan invertido como lo permitamos. “De vos depende”.

Mientras más gente actúe como Natty Petrosino y, desde nuestro lugar, cada uno de nosotros colabore un poquito chiquito, un día, sin darnos cuenta, vamos a estar en un mundo un poco mejor…y hecho por todos.

María, FELIZ, FELIZ, FELIZ!!!!!!!!
P/D. No practico ninguna religión…no es necesario…tengo mucha fe…comparto algo que me gustó mucho y lo recuerdo casi a diario…lo dijo la Madre Teresa alguna vez…

Una noche tuve un sueño. Soñé que estaba caminando por la playa con el Señor. Y a través del cielo pasaban escenas de mi vida. Por cada escena que pasaba percibí que quedaban dos pares de pisadas en la arena. Una era mía y la otra del Señor.

Cuando la última escena pasó delante nuestro, miré hacia atrás, hacia las pisadas en la arena y noté que muchas veces en el camino de mi vida, quedaban solo un par de pisadas en la arena.

Noté también que eso sucedía en los momentos más difíciles y angustiosos de mi vivir.

Eso realmente me perturbó y pregunté entonces al Señor:

“Señor, Tú me dijiste, cuando resolví seguirte, que andarías siempre conmigo, todo el camino, pero durante los peores momentos de mi vida, había en la arena de los caminos, solo un par de pisadas. No comprendo por qué Tú me dejaste en las horas en que yo más te necesitaba”

El Señor me respondió: “Mi querido hijo, Yo te amo y jamás te abandonaría en los momentos de sufrimiento. Cuando viste en la arena solo un par de pisadas, fue justamente allí donde Yo te cargué en mis brazos”

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