Qué buen programa de TV de los años 80’s, no? Y pensar que en la misma pantalla, hoy, dan lástima por un sueño. En fin…los tiempos cambian…

Casualmente hace 2 (dos) días confesé ante mis compañeros de trabajo que me asusta la oscuridad desconocida. Ejemplo: mi casa…a oscuras…todo bien. Un teatro…oscuro…viendo los carteles de “Salida”…todo bien. Ahora, oscuridad y no saber donde está la salida…bueno…eso ya me incomoda un poco. Y si encima de todo estamos en plena función de teatro…ahí si que no entro.

Aprovechando la volteada, comenté mi imposibilidad de dormir en una cama marinera…siento que el techo está demasiado cerca y me parece que me falta el aire.

Ese fue el puntapié inicial para que otro comentara que tiene vértigo, o que le teme a las arañas o que le da pavor pensar que Newell’s le gane a Central, etc, etc, etc.

Cada uno manifestó su temor y quedó como “permitido” el derecho a temerle a cualquier cosa…

Como si fuese casualidad, la primera plana del diario nos informaba que el Vaticano teme la posibilidad de que el latín desaparezca”. Con todo respeto lo digo, temen que desaparezca el latín pero no temen que desaparezcan personas? Y no digo la desapariciones que conocimos en los 70’s o a la de Julio Lopez o a las que relata aquel tema de Rubén Blades (más abajo se puede escuchar)…también me refiero a los chiquitos que desaparecen por hambre o enfermedades.
Está aceptado que cada uno decide a qué temer…pero convengamos que algunos pueden ser tomados más en serio que otros, no?

María, esperando que sea Jueves para ir a ver Saw 3 con mi Tutu, Sofía y Toshy…;)
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