Ocurrió lo inesperado: me quedé sin palabras. No sin voz sino sin palabras. Siento que, de pronto, ocurrió algo parecido a lo de “1984” de George Orwell…como que algún plan se ocupó de quitar palabras de mi diccionario y me deja cada vez menos…y con esas pocas no puedo expresar lo que me pasó en la puesta de “Una vez más, por favor” del dramaturgo canadiense Michel Tremblay.

Podría decir EXCELENTE…pero siento que me quedo corta. Mágicamente interpretada por Virginia Lago y Joaquín Furriel…pero me parece que no es suficiente. Me reí, pensé, reflexioné y lloré. Pensé en la vida y la muerte. Me vi alternadamente en uno y otro personaje…
Me acongojó la idea de la partida de la madre. Me negué a la naturalidad de verla “partir” en una canasta de mimbre elevada por alas. No me consoló saber que iba a un lugar donde no hay dolor ni injusticia. Y me di cuenta que esas palabras son las que uso a menudo para dar consuelo. Y no hay consuelo.

Se retiraron los actores de la escena y yo me quedé colgada en algún pensamiento que todavía no termino de cerrar.

QUIEN ME MANDÓ A METERME EN UN TEMA ASÍ?!?!?!?!?!?!?!?! Y quedé atrapada…y necesito tiempo para masticar…y quiero verla otra vez…y quiero felicitar a los actores…y quiero leer el libro…y quiero ver a mi madre…todo al mismo tiempo…imposible. Quiero asimilar la idea de que era una obra de teatro, que no tiene nada que ver con la vida…podré creerlo? mmm…dificil…

Mal de muchos, consuelo de tontos: no fui la única que dejó que se le cayeran las justificadas lágrimas.

En fin, ya es tarde, tengo un par de temas en qué pensar…básicamente: la vida.

María, reflexiva…definitivamente es la madurez…
P/D. Si todo tiene que ver con todos…no se qué tiene que ver esto con el tema…pero bueh…me gusta…

[odeo=http://odeo.com/audio/15931463/view]

Anuncios