Llegó el Dondoh…qué podíamos estar haciendo el día de hoy tía y sobrina? Acertaron: escribimos nuestros deseos en una tablita y los arrojamos a la fogata que invoca al dios del fuego, para despertar al dios de la tierra, dormido por el invierno. Tranquilos, el futuro está controlado, nuestros deseos de amor están siendo elevados en las llamas en este momento y algún dios entenderá nuestra letra y obsequiará lo que cada uno desea. La habilidad visual de mi socia me garantizó que la mayoría de las tablitas contenían el mismo deseo: paz. La nuestra fue en cooperativa…mi deseo tenía que ver con algo universal…el de ella lo ignoro…pero le aclaré que “pasar de grado” no es un deseo permitido.

Adhiero a las filosofías orientales, creo que logran paz y calma como nadie, pero, reconozcamosló: no tienen onda. Saben lo aburrido que puede ser escuchar música japonesa por varias horas? Creo que funciona como un mantra que da sueño…y confundimos eso con paz y armonía.

En fin, sin yo saberlo, en los últimos tiempos, el Jardín Japonés se tranformó en lugar de reunión de jóvenes amantes del animé. Nerds, más que nerds…se llaman entre ellos como los personajes de las historietas. Muchachos grandes, con pelos por todos lados, hablaban de los padrinos mágicos. Qué? No saben de qué hablo? Hay un personaje, Timmy Turner, que no se lleva bien con los adultos, pero, para su salvación tiene a Los Padrinos Mágicos, Cosmo y Wanda, que le cumplen todos sus deseos. Todo bien…aliento que los niños mantengan cierta inocencia y crean en todo lo que sus mentes se lo permitan, pero si ya cumplieron 18 años y tienen novias, me parece poco prudente dejarlos seguir con esas ideas, no?

Otro grupete que se da cita en el jardín, son unos vestidos de negro, mucho gel en el pelo, abrigos largos, tachas en los cintos, mucho rimmel en hombres y mujeres, uñas pintadas de negro, también para ambos géneros y una extraña manera de comunicarse.

Mis favoritos, los de la isla central: los fenómenos que van a cursos para hacer “cositas” con sobrecitos de té Green Hill. Vi a una chica que hizo…no se qué era…un “porta algo”, se podían guardar lápices, o figuritas o cosas así. Con el mismo material había hecho un movil con gaviotas suspendidas de un hilo de pescar.

Ah, eso me trae otro tema a la mente: cuando estábamos haciendo la cola para sacar la entrada, una muchacha pretendió entrar con una caña de pescar. Los que vamos frecuentemente ya conocemos a esos enormes peces que salen a respirar a la superficie y son alimentados por el público, pero pensar en pescarlos ni hablar…a quien se le ocurre?

Fieles a nuestro estilo de no hacer colas…nos negamos a formarnos en fila india para tomar un té o conseguir nuestros nombres en papel de arroz. Después de todo, no diferiría mucho de la última vez que fuimos y nos los escribieron.

A la vuelta fuimos al supermercado a comprar los ingredientes para hacer una chocotorta. Me creen si les digo que la “paz” que reinaba en el lugar todavía nos invade? Sólo leímos partes del diario y ya nos metimos a la cama. Evidentemente, los ponjas no tienen onda, logran calma y la contagian…

María, sintiéndose una madrina mágica, intentando cumplir todos los deseos de su sobrina…empecé por algo: le compré la Parateens…;)

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