Y llegó nomás…por fin llegó el día del niño!!! Ese día en que los grandes no necesitamos ninguna excusa para hacer sentir a los niños que son lo más importante del mundo, que el mundo es suyo, y que sólo le pueden pasar cosas buenas.

No necesitamos más motivos que el almanaque para hacer llamadas, visitar, dar regalos, comer cosas ricas y dejarlos elegir el programa. Qué mejor recompensa que verle la carita cuando ve el celular nuevo, el jueguito de play 2, las pinturitas, aquel pantalón que le gustó o la remera que va a usar Ginóbili en el mundial.

Hasta la tele nos da una mano: las pelis de chanchito, del niño rico, del lorito, del caballo, etc, etc, etc.

Si hasta acá alguien cree que hay sarcasmos en mis palabras, olvídenlo. De verdad me parece que es un gran día. Pero sólo si nos animamos a entrar un poco a ese mundo de gente pequeña, dejamos la vida de adulto afuera de esto, y aceptamos compartir con los enanos un día feliz.

Pocas veces vi una cara de sorpresa como aquella que me recibió en Agosto del ’97, llevando de la mano a una Minnie hecha con globos que vivió en el cuarto de mi ahijada hasta que se terminó deseinflar el último globo…en el mes de Septiembre. Y cuando fuimos a ver la función de títeres? Todavía nos acordamos de aquel “piquiara piquia piquia piquia, piquiaria piquia piquia pá”…fue el día que le regalé el walkman. Cuando pasamos por Corrientes, entre Rodriguez Peña y Montevideo revivimos el momento y lo volvemos a disfrutar. Si, aunque no parezca, a temprana edad, los niños ya tienen nostalgia. Y qué sabroso saber que estamos en algunos de esos momentos que añoran!!!!

Hasta tienen recuerdos que son recuerdos de otros: cuando estamos por avenida Belgrano y Pasco, señala la iglesia y dice “ahí estaba el pasacalles, no?”. Claro, ahí estaba colgado, ella no lo vió, pero sabe que desde que nació estuve con ella.

Hace unos años, como regalo del día del niño quiso un autógrafo de su actriz favorita. Un amigo me sigirió que hiciera un garabato y listo. Cuando se lo comenté, la niña en cuestión dijo “ese chico no te conoce, vos nunca me vas a mentir”. Y es verdad, es demasiado importante como para que yo le mienta.

Así como hay muchos e-mails cadenas que agradecen a las madres por enseñarles religión cuando le dijeron “empezá a rezar para que salga la mancha de la alfombra” o recordando cuando le enseñaron a ahorrar con la frase “guardá esas lágrimas para cuando yo me muera”…de esa misma manera, hay muchas cosas que me enseñaron con una frase, muchos niños, muchos años. En este día, quiero compartir algunas con ustedes:

– Dejé de sentirme incompredida cuando una me dijo “Tía, no te preocupes, la única que te entiende soy yo”.
– Mi nombre se transformó en un pedido de ayuda cuando la mamá de Sofi le quiere “reventar” un granito de la cara…la ve venir amenazante, la inocente grita “maríapetragliaaaaa!!!” y la mamá desiste.
– Tuti me hizo sentir necesaria cuando dijo “No importa lo que pase después de la operación, María va a estar ahí”. (Ojo, me acuerdo de eso y todavía se me cae una lágrima, eh?). Y estuve, y comimos helado y la pasamos bien.
– Un “tía, te extraño” de alguien que no me vió en su vida me devolvió la fe…y me dió el motivo para conocerla.
– Me dió un lugar especial cuando, en el medio de una charla, se acerca la madre y dice “de qué hablan?”. La fenómena contesta: “de cosas de 4 y 31”. Esas eran nuestras edades. Es verdad…no importa los que ella tenga o los que yo tenga, siempre va a haber un tema sólo para “nosotras”.
– Otro me hizo pasar el “enojo” cuando me llamó y me dijo “Anotá el nuevo número…tengo otro celular y vos sos la primera que tiene el número”. Y qué me importa que ya tenga novia, que mañana cumpla 22 años y que no vaya muy seguido a la facultad? Me dió el nuevo número!!!! 😉
– Supe que nada se termina cuando mi Tutu dijo “vos siempre vas a ser la tía del año, pero esmerate igual…”.

Y agradezcan que me tengo que ir a festejar el día del niño, que si no, sigo escribiendo una interminable lista de cosas que me enseñan todos los días.

Por algo la vida los puso acá al lado, algún motivo tendrán, aprovechémoslos, no los dejemos escapar, en cualquier momento ellos tambión son adultos y vamos a tener que salir corriendo a buscar otro niño que quiera ver una peli con nosotros. Pero recuerden, nos guste o no, aprenden de nosotros…

María, planeando ver Petete y Trapito…
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