Se acuerdan que el año pasado, luego del Tsunami, arribamos a la conclusión de que el eje de la tierra se había corrido y que era necesario saltar todos juntos el 20 de Julio a una determinada hora para que se acomode el planeta y dejemos de sufrir semejantes cataclismos?

Bueno, veo que estoy rodeada de una manga de amnésicos. Y no me vengan con que uno de ustedes saltó. SE QUE MIENTEN. Nadie saltó. Pero no se preocupen, acá estaré yo para recordarles que por culpa de ustedes van a seguir ocurriendo las catástrofes. La próxima noche que no pueda dormir por la invasión de mosquitos fuera de temporada, no los quiero saltando al lado de la cama…no me va a servir. No quiero saltos cuando Argentina vuelva a quedar eliminada por penales en un mundial.

Yo salté. A las 7.12 sonó el celular. Lo primero fue saber de qué lado estaba. Localicé el Fuyí 24, es decir, estaba mirando para la pared, me levanté, tomé el celular, pisé el ganchito donde se apoya el espiral y salté. E insulté también, por si era eso necesario. Leí el mensaje que había llegado. Era escueto. Decía sólo: “Feliz día del amigo tía”. Digo, hay que correr el eje de la tierra para tener semejante despertar? Y no pude seguir durmiendo. Me quedé en la cama sabiendo que alguien se había levantado más temprano sólo para ser la primera en saludarme. Le quitó unos minutos a su sueño para que la tía sepa que tiene muchos amigos, y que la recuerdan desde temprano. Pensando en eso, me bañé y me dejé en la cara la misma sonrisa de las 7.13. Me acompañó todo el día. Incluso cuando mis talentosas amigas Victoria y Cecilia, después de haber tenido una semana de tiempo, no lograron concretar reserva alguna para almorzar y festejar nuestro día. Al final, terminamos comiendo cerca del hipódromo de San Isidro. A la vuelta me dejaron en una agencia de remises, donde conseguí que en menos de 45 minutos de viaje el señor Ernesto, 56 años, de origen peruano, de la localidad de Chimbote para ser exactos, me invitara a salir, me contara cómo fueron sus inicios en el amor, descartara la diferencia de edades como un problema de pareja y me obligara a explicarle qué le quiso decir la vecina cuando le dijo que entre ellos sólo podía haber una relación “platónica”. Créanme que es complicado decirle a un desconocido que la señorita no quería tener intimidad con él. Al no estar la dama presente, fui yo el objeto de un “por qué?” que Ernesto me arrojó desde el asiento de adelante. Y qué le podía decir? Salimos de Paraná y Panamericana. A la altura de Melo ya me había invitado a salir. Por la General Paz ya me habló de la posibilidad de presentarme a la familia y en la cabina del peaje tuve que decirle que la vecina sólo quería platicar con él. La confianza que me había otorgado me permitió ser sincera. Me lo retribuyó descontándome $1.5 del valor del viaje, me agradeció la explicación y, de paso cañazo, me pidió “tips” para poder conquistar a una amiga. De prospecto de presentación a la familia pasé a ser consejera sentimental en 10 cuadras. En esta sociedad globalizada, las cosas cambian muy rápido.

Luego de eso, la tarde vino tranquila. Solamente tuve una pregunta que contestar “quien es Fidel Castro?”. La historia corta: Fidel tiene una nueva simpatizante, una morochita de ojos negros, de 12 años que, en 10 minutos de charla, llegó a la conclusión que los que tienen un problema son los Estados Unidos, que está bien que todos tengan la misma educación y la salud sea gratuita, que el resto de los países son injustos al mantener el bloqueo. En fin, una “zurdita” más entre nosotros. Obviamente, como me parece que no es un tema sencillo, en la semana vamos a volver a hablar del tema. En principio, simpatizaría con la causa del comandante. Ya tendrá tiempo de dejar las huestes revolucionarias y se pasará a la busguesía como todos nosotros. Les confieso que me gustó ver ese brillito en los ojos cuando pensaba en una sociedad donde todos fuéramos iguales. Siempre hablando de la teoría, claro está. En la práctica para que todos seamos iguales, alguien tiene que estar ocupándose de ello…y ese, por lo menos, ya no sería un igual, por lo que empezamos a contradecirnos…y ni tocar el tema de la libertad. En fin, sólo quería compartir la sensación de darme cuenta que los chicos crecen, que este año posiblemente no vayamos al teatro donde está Chiquititas sino que veremos el video “48 horas de Fidel en Argentina”.

Los dejo, tengo una ideología que resucitar.

María, sin saber por qué el 20 de Julio es el día del amigo…todos sabemos que el hombre nunca llegó a la luna…


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