Intento aprender algo cada día. Sobre el universo en general y sobre mi en particular. Respecto de esto último, pensé que las plagas que más detestaba eran las palomas. Después de aquella vez que me encontró la madrugada empuñando un cuchillo de carnicero en la derecha y una paloma en la izquierda y decidí que me habían ganado y me mudé, cada una mantuvo su territorio. Un par de gomerazos las mantuvieron en la raya en mi actual departamente. Una fumigación periódica ayuda, pero me di cuenta que, con la paciencia de un árabe, se consiguieron un aliado del reino animal y, de a poco, están socavando las entrañas mismas de mi ser. Si de algo me ufanaba era de poder dormir en cualquier lugar y a cualquier hora. Bueno, eso ya no es tan así. Las ojeras no mienten. Y no quiero que llegue el ocaso…para qué??? Si se repite lo de anoche estoy en condiciones de decir que voy a dormir como Leonardo Da Vinci: 15 minutos cada 4 horas. Todo empezó hace unas semanas..estaba a punto de conciliar el sueño y de pronto siento un sobrevuelo cercano a mi pabellón auditivo, con un zumbido característico…no era tábano…no era mosca…era mosquito. Me sacudí, me di vueltas, tiré unos manotazos al aire y me olvidé del tema. Siguiente noche, similar situación. No iban a amedrentarme. Fui a Norte y compré el producto más caro: Raid 45 noches. Ojo, con que me protegiera sólo esa noche, ya hacía negocio. Desembolsé los $10 y me vine sintiendo que compré la tranquilidad. Lo prendí y me fui a dormir. La luz entre amarilla y naranja que emite, sumada a la señal de stand-by de la tele nueva (a la anterior se le había quemado el foquito ese), la hora de la video casettera y el número de canal del conversor, hicieron que ya no fuera negra la noche en mi cuarto. Pero no importó mucho…intento dormir con los ojos cerrados, así que no era tan grave el tema. Así como descubrimos que Javi y Janín no eran telépatas sino unos hermanos fraudulentos, de la misma manera descubrí que Johnson y Johnson no testean personalmente sus productos…de lo contrario no sacarían a la venta un producto que ni ahuyenta, ni asusta, ni amilana a un mísero insecto sin cerebro. Y la humedad que hasta ahora estaba al tope de insufribles por el tema de los rulos, pasó a ocupar primero y segundo lugar porque ayudó a que estos enemigos de la salud mental se multiplicaran. Y ojo, no acuso por acusar…tengo pruebas: 3 botones rojos en la frente. Los muy ladinos parecía que quieran jugar al TA-TE-TI…me picaron en una alineación casi planetaria…y todo sin tener cerebro…ni sangre…ni sistema nervioso…en fin…un ser rudimentario que de alguna manera está tomando las banderas de las plagas que describe el apocalypsis y, de a poco, quieren acabar con la humanidad o con el sueño de algunos al menos. Y no me quedó otra que prender el aire acondicionado a ver si por lo menos huían a alguna casa con calefacción. No se si lo logré, pero el frío que hacía anoche en mi casa parecía Necochea en Agosto. Amanecí aterida…casi azul…con 3 puntos colorados en la frente. Simplemente, un papelón. Se acabó el caladryl y la crema para peinar. Algo más puede pasar en este día? Si, que anuncien que la humedad sigue. Por las dudas, saqué del bolso el equipo de dormir que me dieron en un viaje: el antifaz va a hacer que no me distraigan las luces de los aparatos electrónicos y los tapones evitarán que oiga los sobrevuelos nocturnos…pijama y medias para soportar el frío del aire acondicionado y buenas noches para todos.

María, esperando el fin del mundo…ya empezaron las plagas…

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