En realidad, lo que les quiero contar no tiene nada que ver con el asunto…pero no se me ocurre otro.
La mayoría de nosotros reconoce la imposibilidad de realizar 2 (dos) tareas a la vez de manera satisfactoria, y no está mal. En mi caso, si estoy escribiendo y hablando por teléfono, es muy probable que diga lo que estoy escribiendo o que escriba lo que me acaban de decir…un desastre.
Hace un rato pasé a dormir mi ya acostumbrada siesta de 20 (veinte) minutos reparadores. Ayer tuve un incidente con unas hormigas, la semana pasada con una mamá pajarita que estaba haciendo su nido y arrojaba los desperdicios justo en el lugar donde yo estaba acostada. Para evitar todo eso me acosté lejos de todo árbol/arbusto que pudiera contener un nido, aprovechando que la lluvia de esta madrugada arrasó con todos los hormigueros. Estaba todo bien hasta que las campanas de la Iglesia que está detrás del edificio Kavanagh me despertaron. Ah, las campanas sonaron por el nuevo Papa, así que el asunto tiene que ver. Retomo, me desperté por el sonido de las campanas, abrí los ojos y en ese momento pude comprobar que hay seres vivos, seres con menos habilidades que los humanos, seres incapaces de entender la matemática o la lógica, seres que no se si tienen sistema nervioso simpático ni parasimpático, seres que no entenderían nunca los motivos por los que el hombre nunca pudo llegar a la luna, en fin, seres inferiores, que pueden hacer 2 (dos) cosas a la vez…y ambas con éxito. Este es el caso de las aves: tranquilamente, en pleno vuelo, se pueden mandar un evacuación de intestinos sin tener culpa de lo que dejan atrás, sin reparar ni por una fracción de segundo siquiera en el daño que ocasiona su acción. Y lo pueden hacer más de una vez. Déjenme creer que no lo hacen a propósito. No se en qué orden fue, pero tengo una prueba de su actividad en la parte delantera de mi sueter verde petróleo de GAP (regalo de Victoria) y una especie de “roncha” en la frente, provocada por la friega incansable con el jabón líquido del baño, el detergente de la cocina y un poco de Vapolatum para dispersar el olor. Sospecho que aunque le aplique Skip líquido, el color del sueter nunca será el mismo…
Algunas personas optimistas ven ésto como signo de buena suerte…si a la salida del trabajo encuentro un maletín sin dueño con un millón de dólares dentro, quizás empiece a creer…
Saludos
María, a partir de ahora haciendo fuerza para que el gato Silvestre puedo por fin comerse al canarito…y a TODOS esos pajaritos que nos arruinan el sagrado momento de la siesta…

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