Hola gente, cómo andan? Espero que todos estén bien…en las latitudes en que se encuentren.

Para los porteños no sería novedad: está empezando a hacer frío. El Martes, medio dormida, me dejé olvidado en un taxi, el cuello polar que uso a manera de bufanda. Los dìas subsiguientes, en vano, intenté encontrar uno de similares características. El tiempo libre del Sábado a la mañana, supuse, me iba a permitir encontrarle reemplazo en algún negocio de la zona.

Empecé a caminar por avenida Santa Fé para el lado de Pueyrredón: nada. Después para el lado de Plaza Italia: igual resultado. Miré todas las vidrieras. Lo único que encontraba era mi imágen en el vidrio. Después de un rato me di cuenta que tenía el pelo bastante largo…cosa que ya había notado durante la semana, pero como mis peluqueros vecinos aún no se habían terminado de instalar, evitaba entrar a un salón de peinados.

El viento, el frío y no se qué más, hicieron que me decidiera y entrara a “Tony, Estilista”. Sala pequeña. Un secador de pelo de pié. Una señora haciéndose las manos. Tony, con cara de camionero más que de estilista, en cuanto me ve entrar me tira la primer frase matadora “estoy para servirte…sentate y ya te atiendo…no tenés nada de espera”. A todas las mujeres les pregunto: hay algo mejor que no tener que esperar a que te atiendan?? NADA!!!!!!!

Tomé asiento. Me puso el babero gigante y me dijo: “te doy un poco de forma y saco un poco el largo?”. No se qué me quiso decir, pero le contesté “si, pero no muy corto, eh?”. Empecé a escuchar la sinfonía número 1 para tijera común y de entresacado cuando el sol se reflejó justo en el medio del espejo. Tuve que cerrar los ojos por unos minutos. Después de tantos días nublados, sentir el calorcito me relajó.

Como queriéndome sacar del transe me dice “extrañás a Karina??”. Hice una búsqueda secuencial por primer nombre en mi listas de conocidas de la oficina, de la facu, del colegio, de un anterior trabajo, primas hermanas, hijas de primas, vecinas, etc. El resultado de la búsqueda daba cero. Dejó de cortarme, se acerca y me dice “Karina, la chica que antendía el almacén de la esquina….la que se fue a España”. Ah, si, la recuerdo. Pero no la extraño mucho. La verdad, vendía bastante caro y yo compraba en el super – le contesté.

A la distancia, me doy cuenta que no fui muy cortés, pero bueno, el silencio era EN-CAN-TA-DOR. Pasaron unos minutos más. Siguiente frase: y si te decoloro las mechas que te quedaron largas??

Intenten imaginarme. Debido al movimiento de rotación de la tierra, el sol ya no reflejaba en el espejo. Abrí los ojos. Pensé que estaba soñando. No puedo describir lo que vi no lo que sentí en ese momento. Le clavé la mirada como quien clava una chinche en un corcho y le dije “hacé algo…ÉSTO no es lo que yo te dije…tengo que seguir trabajando…no me puedo mudar de edificio…no te parece que se te fue la mano…Tony??”.

Me senté. Cambió de tijeras. Emparejó el corte. Por el espejo se asomó una asistente diciendo: mousse o gel?? No le contesté. Miré el piso. Recordé que el Corán dice que para que la vida te de bendiciones hay que pesar el pelo cortado, convertirlo en oro y donarlo a los pobres. Un lingote se necesitaba para eso. 1 pulgada y media en la zonas largas me dejó el vengativo!!!!!!!!!! Para matarlo!!!!!!!

Lección número 1: si alguien que tiene unas tijeras en las manos le preguntan por alguna amiga suya…digan sólo cosas buenas. Lección número 2: no entren a una peluqueria un día de sol. No sabía como despertarme. Asumí que la pequeña “siesta” al sol me había afectado. Ver para creer. Me estaba viendo y no lo podía creer. Con la cara más dura que una piedra me dice “no está mal tu color, pero ahora que tiene forma, le podríamos bajar unos tonos, no te parece??”. Forma tiene, es verdad. Como el cesped de una cancha de football recién cortado. Pagué los $15 que reclamó por la infamia cometida y volví a recorrer los negocios de la zona. Esta vez buscaba un pasamontañas…o un gorro…o una peluca.

Volví a casa decidida a descolgar todos los espejos. Recordé ese muñeco famoso de hace unas décadas: mister Green. Una cabeza hecha con medias de nylon que a modo de pelo tenía alpiste. Compré un nuevo shampoo para la caída del pelo y voy a lavarme un par de veces para ver si crece. Todavía no consigo resultados. Voy tomando pequeñas porciones y las estiro suavemente. No lo intenten. No se estira, se termina cayendo. A modo de consuelo, mi hermana me dijo que el pelo en las mujeres crece un promedio de 1 cm. al mes. En 2 meses nos vemos, si??
En fin, ya me iré acostumbrando. Coseché diversos comentarios. Debo agradecer a la vida que me ha dado amigos que se animan a usar mentiras blancas para conformarme. Algunos dicen que no está mal. Otros que me queda bien. Otros que era momento de un cambio. Otros que es más práctico. Otros…no dicen nada. La mas honesta fue mi sobrina: tía, te estás quedando pelada…qué importa que lo tengas más corto. Me levantó el ánimo. Y si, qué otra cosa me queda?? No saben qué poco shampoo y crema se usa!!!!!! Y se me seca al toque. Y no me tengo que peinar. Y no se me van a subir los piojos. La verdad, no se cómo no me lo hice antes.

María, recomendando que pasen por Billinghurst entre Arenales y Santa Fé y queden en “manos de Tony”…

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